Encuesta de evaluación de formación
Evaluar una formación a la salida del aula mide sobre todo la simpatía del formador — el famoso «cuestionario de satisfacción» que todo el mundo puntúa con 4/5 mientras recoge sus cosas. Una evaluación útil distingue los niveles: la satisfacción inmediata, sí, pero sobre todo el logro de los objetivos pedagógicos anunciados y la aplicabilidad percibida — ¿sabe el participante qué hará distinto el lunes por la mañana?
La trama generada sigue esa lógica inspirada en el modelo de Kirkpatrick: screening de participación, logro de cada objetivo anunciado en escalas Likert, equilibrio teoría-práctica, aplicabilidad concreta al puesto, y preguntas abiertas sobre lo que faltó y lo que se aplicará primero. Complete a D+30 con una mini-encuesta de aplicación real: es la que justifica el presupuesto de formación.